La parroquia de Páramo, en el concejo de Teverga, albergará un nuevo bosque autóctono de cien hectáreas, que se destinará a la cría y repoblación del urogallo del cantábrico, especie en peligro de extinción.
La iniciativa surge de la suma de esfuerzos de la Consejería de Medio Ambiente del Principado, el Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS) y Central Lechera Asturiana (CLAS). Así lo anunciaron ayer representantes de las tres entidades en la presentación del Bosque Central Lechera Asturiana, en un acto que tuvo lugar en la sede de la empresa, en Siero, y al que asistieron la viceconsejera de Medio Ambiente, Belén Fernández; el presidente de FAPAS, Roberto Hartasánchez, y la directora de Sostenibilidad Medioambiental de CLAS, Estefanía Iglesias.
El bosque, que formará parte del Parque Natural Las Ubiñas-La Mesa, estará formado por especies autóctonas asturianas como el castaño, el roble, el haya y las aranderas silvestres. Se espera que su plantación ayude a garantizar la supervivencia del urogallo y también a fijar carbono, contribuyendo en la lucha contra el cambio climático.
El proyecto dará nuevo uso a tierras ganadas al monte hace años que se han dejado de utilizar como pastizales.