
Las dos poblaciones oseras de la cordillera ya se relacionan. Un estudio de la Universidad de Oviedo demuestra que a lo largo del último trienio tres machos del Occidente y uno del Oriente han logrado salvar la distancia y las infraestructuras que separan ambas comarcas habitadas por los plantígrados. La comunicación de las dos zonas oseras es un objetivo histórico de los grupos ecologistas y es determinante para salvar la población oriental. En los concejos del suroccidente asturiano viven unos 100 ejemplares y en la comarca oriental 30.
El departamento de Genética y Biología de Organismos y Sistemas de la Universidad de Oviedo analizó muestras de ADN tomadas de pelos y heces hallados en el campo. El informe prueba que tres osos del Occidente cruzaron la Cordillera y convivieron con la población del Oriente. Además del paso de los tres ejemplares del Occidente al Oriente -ya se habían registrado casos ocasionales-, el estudio descubre un hecho inédito hasta ahora: el paso de un macho desde el Oriente al Occidente. Las poblaciones oseras llevaban aisladas entre 75 y 100 años, según las estimaciones de los biólogos.
Los expertos consideran muy esperanzador que ambas poblaciones logren relacionarse, aun sin contar con un corredor natural para moverse, han conseguido salvar las barreras que suponen la autovía del Huerna las carreteras y pistas forestales y las nuevas zonas de monte. Javier Naves, biólogo de la Universidad de Oviedo que participó en este estudio, explica que «este cercamiento es la prueba del final de cien años de aislamiento». Ahora sólo queda saber si las dos poblaciones han hecho algo más que entrar en contacto. Porque el verdadero éxito sería que los osos de las dos poblaciones llegasen a procrear y se mezclasen. El cruce es el objtetivo de expertos y colectivos conservacionistas, porque sería una forma de mejorar la especie. En la actualidad, los osos de ambas poblaciones sólo se cruzan entre sí, lo que supone un deterioro de la población. La consanguineidad supone partos más espaciados y una mayor vulnerabilidad de los osos a las enfermedades.
Aunque en el Occidente no se detectaron consecuencias debido al cruce de animales de la misma variedad genética, en la población oriental sí, lo que supone que los osos de esta zona sean más débiles y se reproduzcan menos. El gran problema de la población oriental es la escasez de hembras reproductoras. Por esta razón es tan necesario impulsar el contacto de las dos poblaciones, para conseguir que los osos del Occidente preñen a las osas del Oriente y así garantizar la supervivencia del oso y la mejora genética de la especie.
El primer contacto del que se tiene constancia entre los osos del Oriente y el Occidente se produjo en el año 1992. Fueron los investigadores del Museo del Ciencias Naturales los que tuvieron constancia de este contacto. Un oso macho, que se bautizó con el nombre de «Lázaro» y que provenía de la población occidental, apareció en Riaño.
Según Guillermo Palomero, presidente de la Fundación Oso Pardo que gestiona la construcción del corredor para la conexión de las dos poblaciones de oso pardo cantábrico, «en los últimos años hemos tenido constancia de veintidós indicios de movimientos en los concejos del corredor», pero «el problema es que faltan hembras en el Oriente», matiza Roberto Hartasánchez, presidente del Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS).
«Cuando se logren cruces, ése será el verdadero logro de los contactos oseros»
«Es hora de ponerse manos a la obra con el corredor que garantiza la conservación»
Presidente de la FOP
«El problema es que en la población oriental no hay hembras que preñar»
Presidente del FAPAS