
El nuevo plan de recuperación del oso pardo en Castilla y León incrementará el área de la protección de la especie casi un 30 por ciento, con la creación de un corredor de paso de los animales hacia Asturias en la montaña central leonesa.
Esta nueva zona protegida permitirá, como reclaman los grupos conservacionistas, que las poblaciones de plantígrados, ahora aisladas, puedan comunicarse entre sí. La relación entre las poblaciones facilitará la reproducción y el enriquecimiento genético de los núcleos oseros situados en el Principado, especialmente en la población oriental.
Además del corredor de la montaña central, el plan incluye en su área de protección el valle de San Emiliano, los Ancares, el Alto Sil y la zona de Picos de Europa. La revisión del plan, que ultima la Consejería de Medio Ambiente de la Junta leonesa, tendrá una duración indefinida, pero se revisará cada diez años. Por ahora, el número de plantígrados ha aumentado sensiblemente en la provincia vecina, según los datos que maneja la Junta leonesa y las últimas observaciones de la Fundación Oso Pardo. En la montaña occidental de León se ha duplicado el número de ejemplares.
También en Cantabria ha aumentado la población de osos, según destacaron ayer el consejero de Desarrollo Rural de la comunidad, Jesús Oria, y el presidente de la Fundación Oso Pardo, Guillermo Palomero. El censo de la montaña cántabra cuenta ya con doce ejemplares.