
Al oricio -el erizo de mar, uno de los manjares de las mesas asturianas- le afecta la «mareona» de crisis. Pero en su caso no es un problema económico. La población de este equinodermo lleva casi veinte años en caída libre, una tendencia agudizada en la costa occidental.
El Centro de Experimentación Pesquera del Principado se ha puesto manos a la obra para paliar esta situación. Las primeras acciones se realizarán en la zona de Tapia, donde la disminución es más acusada.
José Francisco Carrasco, jefe de Acuicultura de Medio Rural, explica que en la actualidad la Consejería trabaja para criar y engordar erizos para luego destinarlos a la repoblación de la especie.
Aunque no se pesca de forma profesional, en Asturias sí existe una larga tradición de capturas y consumo de oricios. Muy especialmente, en los concejos del centro y occidente de la región.
La pesca del equinodermo se permite todo el año en roquedales que quedan al descubierto con la marea baja. El límite de capturas se establece en cinco kilos por día y mariscador. Aunque no existe veda, sí hay una autorregulación en la pesca. Los oricios se encuentran en su momento óptimo cuando la hueva se encuentra desarrollada, circunstancia que se da desde el mes de diciembre hasta la primavera.
La mala situación de la especie no es un problema exclusivo de Asturias. En Galicia se explota profesionalmente. La mayor parte de las capturas se exportan a comunidades como Asturias, donde las recolecciones no cubren el consumo. Los pescadores deportivos no están autorizados para venderlos.
Este año, los sucesivos temporales han reducido sensiblemente las capturas de oricios en la región. Asturias comparte el aprecio por los erizos con lugares tan dispares como Japón o Francia, donde son un producto muy valorado. No ocurre lo mismo en otras regiones de España. Mismamente, en Galicia tiene poca consideración.
En 1991 el Principado realizó un estudio sobre la especie. Una revisión realizada en 2006 dio como resultado una reducción del 42 por ciento de superficie ocupada por oricios y del 43 por ciento de masa explotable en el área occidental, desde el cabo Torres hasta la ría del Eo. En cambio, en el Oriente la situación es mucho mejor: se mantiene el 97 por ciento de la masa de oricios localizada en 1991.