
Estaba yo el otro día, esperando a que el sol bajara un poco más en el cielo para fotografíar, allá por Cudillero, y me acordé de autores pasados, tan sumamente buenos, que no me han condicionado en nada porque sería una deshonra para todos ellos. Pero pensé en sacar una fotografía con tantos errores que en algún momento de la humanidad la hubierean podido tildar de genialidad.
El resultado es este, y he de decir que me ha salido tan mala como lo he intentado. He cerrado el diafragma todo cuanto pude para mantener una velocidad en la que un leve movimiento la pudiera desenfocar (estaba en trípode), 1/5 de velocidad y f/22. Intenté quemarlo todo cual pirómano. Sacar un primer plano con piedras y agua, que una persona pudiera hacer volar la imaginación e imaginarse que de ahí salieron los soldados que desembarcaron en Normandía.
Ligeramente desenfocado era el título de la obra de Robert Capa, base de esta fotografía. Un blanco y negro para recordar tiempos ya no sé si mejores o peores. La miro y pienso si sería esta la playa tal y como la vería Tom Hanks de haber sido real en la película Náufrago, misteriosa, salvaje, borrosa que con una mirada taciturna se cegara al ver más allá.
O quizá es como vería yo la playa en un amanecer de resaca, la cuestión es que esta fotografía tan mala hace que me invadan sensaciones, quién sabe, quizá sea por la banda sonora de Gattaca que estoy escuchando ahora. Antes me salían así sin querer y ahora lo hago por gusto. ¡Cómo es el ser humano!
Al final esto es un arte, así que uno se puede permitir el lujo de darle una patada al sensor metafóricamente hablando. :).
Saludos.
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