
Conforme nos adentramos hacia la oscuridad, las plantas van desapareciendo. Las ortigas situadas al límite de la supervivencia por la escasez de luz, orientan todas sus hojas hacia el exterior de la cavidad para tratar de captar con la mayor eficiencia la poca luminosidad que llega hasta allí. Más hacia adentro sólo sobreviven los briófitos y, cuando éstos ya no resisten, algunas algas verdes que tiñen tenuemente las paredes rocosas. Luego la vegetación desaparece por completo, en el negro dominio de lo oscuro.
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